Querría, antes que este pegajoso aburrimiento darme el gusto de sentirme verdaderamente triste, pero de alguna forma mi cuerpo me insta permanecer en un estado de indiferencia, de permanente desapasionamiento. Un rastrero recurso biológico para no caer al abismo.
Es complicado y gracioso a la vez.

¡Soy demasiado viejo para tener 18 años!
No hay comentarios:
Publicar un comentario